¿Llegas tarde a tus citas con frecuencia y te ves obligado a incluir tareas en tu apretada agenda? La tardanza puede hacer que parezcas irreflexivo e irresponsable. Además, el ritmo de tu vida y la frustración que provoca pueden generarte ansiedad. Si la falta de puntualidad se debe a tratar de hacer más de lo que puedes manejar, deberás aplicar conocimientos de gestión del tiempo a tu vida personal y profesional. De lo contrario, tu estrés aumentará.
Reconocer los hábitos relacionados con el tiempo
Las personas tienen diferentes perspectivas sobre cómo aprovechar mejor el tiempo. Está claro que ahora mismo tu forma de administrar el tiempo no te funciona. Tienes muchas tareas que realizar cada día y reconocer cuáles son las tareas en las que empleas la mayor parte del tiempo es el primer paso para adaptarlas en tu horario con facilidad ( y no adaptar tu horario a ellas, que es lo que probablemente estés haciendo).
Algunas personas, por ejemplo, siempre llegan tarde porque dejan las tareas del hogar para el último minuto o juzgan mal la duración del viaje hasta su destino. Otros emplean el tiempo de manera imprudente, llenándolo de actividades innecesarias o gastan años en hacer lo que necesitan hacer. Piensa en cómo usas el tiempo para descubrir formas ocultas en las que pierdes minutos y horas.
¿Procrastinas? Si es así, ¿las tareas que pospones son similares? Tal vez se relacionen con un área de tu vida, como las tareas del hogar, las reuniones familiares o el papeleo. Comprenderás en qué aspectos de tu estilo de vida debes concentrarte una vez que detectes patrones de comportamiento que te hacen perder el tiempo.
Considera las prioridades
¿Pones los trabajos en orden de importancia? Algunas tareas son esenciales mientras que otras pueden esperar. Adquiere el hábito de enumerar las prioridades para que sepas por dónde empezar en lugar de abordar las tareas al azar. Tu nivel de estrés disminuirá junto con los elementos que marques como realizados en tu lista de tareas pendientes.
Tareas para delegar o descartar
¿Realmente necesitas ordenar tu colección de vinilos el mismo día en que cumple la fecha límite del proyecto? Las personas a veces intentan completar trabajos innecesarios en días en los que deberían hacer algo importante. Si tu horario ya está bloqueado, descarta las tareas superfluas. Además, considera si debes ser tu quien realice esos trabajos. Quizás alguien más sea igualmente responsable, pero tu realizas las tareas en piloto automático. Delega cuando sea posible y crea espacio libre en tu día a día.
Planifica tu jornada
Hazlo cada día temprano en la mañana o al final del día anterior. Reserva tiempo para enviar correos electrónicos relacionados con el trabajo, devolver llamadas telefónicas y gestionar la documentación. Mantén los asuntos personales separados de tu trabajo y organiza tu día en lugar de saltar de una tarea a otra y luego volver a la primera sin haber terminado las demás.
Reserva tiempo para las tareas
Si eres un procrastinador, probablemente pospongas esos trabajos que no te gustan. Por supuesto, rara vez se completan porque nunca les dedicas tiempo. Planifica cuándo vas a limpiar la habitación, pintar el pasillo u ordenar la ropa del armario y hazlo.
Reduce distracciones
¿Participas en actividades no esenciales que consumen mucho tiempo y que devoran tu día? Estar constantemente revisando las redes sociales, chatear con amigos por teléfono y jugar puede parecer que no consume mucho tiempo, pero la realidad es totalmente diferente.
Es más probable que los pocos minutos que imaginas que pasas en estas actividades sean diez. Súmelos y puedes perder una hora o más. Planifica realizar estas actividades, si lo deseas, cuando termine tu jornada. Reserve un tiempo para ellos cuando se completen otras tareas más importantes.
Cambia la forma en que usas el tiempo y agregarás más horas a tu día. Identifica las áreas problemáticas para solucionar y estructurar tu uso del tiempo. Como resultado, estarás menos estresado y más organizado.