A medida que comenzamos a considerar un mundo posterior al COVID-19, las organizaciones comienzan a pensar de manera diferente sobre cómo será el trabajo en el futuro. Para muchos, el coronavirus ha traído su propio conjunto de desafíos más allá de nuestro enfoque de trabajo, ofreciéndonos la oportunidad de conectarnos y aprender.
El pasado marzo marcó un año desde que el COVID-19 fue anunciado como una pandemia en España y en el mundo. También fue el primer aniversario para muchos de nosotros de teletrabajar desde casa. Marzo del 2020 puso fin a los espacios de trabajo dedicados, los almuerzos con colegas y los desplazamientos para ir a trabajar (¡y los atascos!); en cambio, dio inicio a un nuevo capítulo para muchos, que implicaba compartir la oficina con un grupo diferente de compañeros de trabajo: la familia. Los cameos de niños, cónyuges y mascotas a través de las videoconferencias se convirtieron en algo común y, para finales del 2020, ya no era necesario pedir disculpas por permanecer en silencio o que uno de los participantes de la reunión tuviera un bebé en el regazo. En un solo año, el trabajo a distancia se convirtió en la nueva “normalidad” para muchos, un estudio reciente estima que el 70% de los trabajadores siguen trabajando de forma remota. La pregunta es: ¿volverán las cosas a la forma en que trabajábamos antes del COVID o el 2020 inició una nueva forma en la que trabajaremos de ahora en adelante?
A medida que comenzamos a considerar las realidades de un mundo posterior al coronavirus, las organizaciones comienzan a pensar de manera diferente sobre cómo será el trabajo en el futuro. En general, el sentimiento en torno al cambio hacia el trabajo a distancia ha sido positivo, y el 80% de los empleadores indica que cree que el cambio al trabajo a distancia ha sido todo un éxito. Esta perspectiva positiva ha hecho que los empleadores consideren las posibilidades de una nueva norma de entorno laboral, y las empresas esperan que alrededor del 40% de sus empleados sigan un modelo de trabajo a distancia en el futuro. Pero, ¿cómo se sienten los empleados al respecto? ¿Qué impacto ha tenido el trabajo desde casa en los empleados y cómo de receptiva serán los trabajadores a las posibilidades de continuar trabajando de forma remota después de la pandemia?
¿Cuáles son los beneficios de trabajar de forma remota?
Para los empleados, ha habido algunos beneficios notables al cambiar a un entorno de trabajo desde el hogar:
- Flexibilidad de horarios y de agenda: por un lado, caminar a la habitación de al lado en vez de tener que desplazarse a otra ciudad para ir a trabajar supone un ahorro de tiempo importante que de otra manera se perdería en el desplazamiento entre el trabajo y el hogar. Ese tiempo permite que muchos tengan una cierta flexibilidad sobre cuándo y cómo trabajar; Las caminatas al mediodía con el perro de la familia, las pausas para el almuerzo, los entrenamientos y la programación de bloques de tiempo en la agenda para poder hacer frente a las responsabilidades familiares han aparecido con mayor frecuencia en los horarios diarios de las personas durante el último año. La mudanza a un entorno remoto ha ofrecido a más empleados la capacidad de trabajar de una manera que se adapte mejor a sus necesidades, algo que un horario estricto de 8h a 17h no permitía.
- Productividad mejorada en tareas individuales: además del beneficio del tiempo y la flexibilidad, trabajar de forma remota también ha tenido efectos positivos en la percepción de la productividad de los empleados. Tener un espacio dedicado y menos oportunidades para la conexión social (lo que evita las interrupciones que tanto se dan en las oficinas) ha proporcionado a muchos empleados más tiempo de “concentración” en las tareas. Alrededor del 75% de los empleados sienten que han mantenido o mejorado la productividad en tareas individuales, desde que se trasladaron a un entorno de trabajo remoto.
Sin embargo, trabajar de forma remota presenta algunos desafíos
En medio de los impactos positivos provocados por el trabajo remoto, también ha habido desafíos que han surgido cuando una gran parte de los empleados han pasado a trabajar desde casa.
- Colaboración: si bien la productividad en tareas individuales parece haber mejorado, casi la mitad de los empleados que trabajan de forma remota sintieron que sus niveles de productividad disminuían cuando se trata de tareas de trabajo colaborativo. Esto incluye intercambios con compañeros de trabajo, trabajo en equipo e interacción con clientes. Los niveles de productividad, al parecer, están fuertemente correlacionados con las percepciones de las personas sobre su conectividad social, salud mental, salud física y herramientas en el lugar de trabajo. Los empleados que sienten que tienen las herramientas correctas, así como aquellos que se sienten positivos acerca de su salud mental o física, tienen el doble de probabilidades de indicar niveles iguales o mayores de productividad colaborativa Será crucial que los empleadores consideren estos factores para desbloquear la productividad en las tareas colaborativas. Además, los empleadores deberán reconsiderar las viejas formas de pensar cuando se trata de medir la “verdadera productividad”. En el pasado, las empresas pueden haber vinculado implícitamente la presencia física al rendimiento, pero deberán cambiar esta noción en el nuevo entorno remoto.
- Comunicación: la comunicación escrita y por video no es lo mismo que poder hablar con alguien en persona; es fácil malinterpretar el significado de lo escrito, lo que resulta en estrés, energía y tiempo adicionales para resolverlo. Los momentos informales de puesta en común, que pueden haber ocurrido espontáneamente al final de una reunión o al pasar por un pasillo, ya no ocurren. Las herramientas de comunicación digital pueden hacer que este tipo de conversaciones se sientan un poco clínicas o desconectadas.
- Forma de relacionarnos: quizás uno de los mayores desafíos en el trabajo remoto es crear conexiones auténticas con compañeros de trabajo. La incorporación a un nuevo equipo en un mundo virtual puede ser un auténtico desafío. Es difícil replicar la espontaneidad de los pequeños momentos o la camaradería creada por un almuerzo improvisado, una conversación en el pasillo o incluso un simulacro de incendio. Aparentemente, es más fácil y sencillo hacer esto en un entorno de oficina con todas las personas, herramientas y capacitación adecuadas al alcance de tu mano. Es más probable que los empleados con menos experiencia profesional (0-5 años) valoren más el reunirse con gerentes o programas de capacitación de la empresa que sus colegas más experimentados y pueden tener dificultades sin la capacidad de conectarse en persona. El 34% de los empleados de este grupo se han sentido menos productivos mientras trabajan de forma remota y el 30% prefiere estar a distancia no más de un día a la semana. Intentar ganar experiencia, hacer conexiones y progresar en un nuevo proyecto en un entorno virtual requiere nuevas formas de pensar y comunicarse.
¿Cómo pueden las empresas superar estos desafíos?
¿Cómo garantizamos la participación efectiva de las partes interesadas en un entorno que depende cada vez más del trabajo remoto? Más que eso, ¿cómo permitimos que los empleados tengan un sentido de pertenencia y conexión cuando la mayor parte de nuestra fuerza laboral está dispersa? A continuación, se incluyen algunos aspectos a tener en cuenta al optimizar a un modelo de lugar de trabajo remoto completo o híbrido:
- No hay un sólo modelo de trabajo remoto que sirva para todos los casos: independientemente del enfoque, cada empresa, unidad de negocio, equipo u organización tiene diferentes requisitos o restricciones para implementar un modelo de trabajo remoto. Cualquiera que sea el objetivo, es importante comprender por qué y cómo el trabajo remoto puede ser útil para tu equipo/organización y considerar los impactos potenciales que puede tener en cada empleado.Ahora más que nunca, los empleados tienen más influencia para determinar su entorno de trabajo ideal: con un impacto medido en el bienestar, un entorno de trabajo flexible puede resultar en empleados más felices y saludables. Si bien el trabajo remoto se está convirtiendo en una adaptación necesaria para las empresas, reconocer tanto sus posibles beneficios como sus limitaciones es clave para mantenerse ágil y flexible en un mundo post-COVID.
- Céntrate en CÓMO se realiza el trabajo, no en DÓNDE se realiza el trabajo – Debes resistir la tentación de comparar los nuevos sistemas de comunicación y participación de las partes interesadas con las formas de trabajo anteriores al COVID; la forma en que trabajamos hoy es muy diferente a la forma en que trabajábamos hace un año. A medida que las empresas implementan modelos de trabajo remoto, encontrar nuevas formas de participar es crucial para capturar la calidad de interacción y colaboración que es necesaria para un negocio interpersonal.Más allá de obtener un cierto nivel de productividad, la conectividad social y la pertenencia son fundamentales para crear una cultura coherente dentro de tu empresa. Para tener éxito, seguirá siendo importante reevaluar constantemente la eficacia de cada nuevo enfoque de participación: el resultado de esta evaluación iterativa producirá lecciones importantes para las empresas a medida que reformulan, en lugar de replicar, el trabajo de oficina.
- Sé INTENCIONAL y AUTÉNTICO: la facilidad de encontrarse con otras personas en nuestro lugar de trabajo se ha visto muy alterada. El miedo a perder el elemento interpersonal inherente al trabajo de oficina en persona hace que cada uno de nosotros busque la conexión a través de otros canales. La clave para superar este desafío es crear intencionalmente momentos de conexión, a pesar de que puedan parecer antinaturales o incómodos.Dentro de estos momentos de conexión interpersonal, es igualmente importante presentar nuestro yo auténtico, buscar la conexión basada en quiénes somos y cómo nos sentimos realmente. Crear momentos intencionales para una conexión auténtica no solo preservará algún nivel de interacción interpersonal, sino que también apoyará un mayor grado de bienestar para los empleados que la practican.
Para muchos, la pandemia ha traído consigo su propio conjunto único de desafíos más allá de nuestro enfoque de trabajo, ofreciéndonos la oportunidad de conectarnos y aprender de las experiencias, luchas y esperanzas compartidas para el futuro. Tomarse el tiempo para reconocer y aceptar estas experiencias puede ayudarnos a considerar los próximos pasos a dar para cada uno de nosotros. A medida que tu organización mira hacia el futuro, ¿qué aprendizaje se puede obtener de la experiencia de tus propios empleados durante el último año? ¿Cómo puedes encajar el bienestar de los empleados en el modelo de trabajo futuro de tu equipo? Y, ¿cómo puedes ayudar a tu organización a considerar la mejor manera de satisfacer las necesidades del trabajo en el futuro?