La Wikipedia define el síndrome del impostor así:
Un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude. A pesar de las pruebas externas de su competencia, aquellos con el síndrome permanecen convencidos de que son un fraude y no merecen el éxito que han conseguido. Las pruebas de éxito son rechazadas como pura suerte, coincidencia o como el resultado de hacer pensar a otros que son más inteligentes y competentes de lo que ellos creen ser.
El síndrome del impostor es un problema que afecta a un tercio de la población española y mundial y lo bueno es que cada vez se habla más de él. La verdad es que cuando el lunes publiqué un post contando mi experiencia y los trucos que a mi me funcionan no me imaginé que iba a tener tan buena acogida, de hecho ha encendido un debate acalorado en las redes sociales y sois muchos los que habéis dado un paso al frente. También parece que os gustaron mucho las tres charlas TED que publiqué el miércoles pasado para ayudaros a superar el síndrome de marras, y fue entonces cuando decidí pediros que me enviárais las preguntas que tuviérais sobre el síndrome del impostor, para ver si entre todos podíamos arrojar un poco más de luz sobre este trastorno que nos trae de cabeza.
Y aquí tengo que hacer un inciso para contaros que mi síndrome del impostor empieza a asomar la cabecita ahora mismo en forma de ¿y tú qué sabrás del tema? No eres psicóloga, ni te has formado en esto… Hablas sin conocimiento… ¡Fraude! ¡Estafa!
Intentando acallar ese murmullo que está en la parte de atrás de mi cabeza, he abierto mi archivo de hype y he recordado por qué estoy escribiendo esto: no importa la edad, ni la raza, ni el éxito que tengas, el síndrome del impostor nos afecta a todos en mayor o menor medida. Estoy orgullosa de lo que hago, del inmenso trabajo que he realizado hasta ahora, de las noches sin dormir, de las preocupaciones, de las buenas y malas experiencias, y estoy orgullosa de quien soy y de lo que he conseguido. Es mi momento Pantene, ¡porque yo lo valgo! Y si mi experiencia y esta puesta en común puede ayudarte a salir de ese pozo sin fondo o al menos a dar un pasito hacia la luz, ¡bienvenido sea!
1. ¿El síndrome del impostor es algo falso o que nos inventamos cuando no queremos hacer las cosas?
Aunque el fenómeno del síndrome del impostor no es un diagnóstico oficial reconocido como enfermedad, los psicólogos y psiquiatras reconocen que es una forma muy real y específica de duda intelectual. Los sentimientos de impostor suelen ir acompañados de ansiedad y, a menudo, de depresión.
2. ¿Es una enfermedad mental?
No, es un fenómeno (una experiencia) que ocurre en un individuo, no un trastorno mental. El fenómeno del impostor no se reconoce de forma oficial, pero sí se reconocen la baja autoestima y la sensación de fracaso como síntomas asociados a la depresión.
3. ¿Qué causa el síndrome del impostor?
Es probablemente el resultado de múltiples factores, incluidos los rasgos de personalidad (como el perfeccionismo) y los antecedentes familiares. Una teoría es que el síndrome del impostor tiene sus raíces en familias que valoran los logros por encima de todo. También aparece con mayor frecuencia en períodos de estrés.
4. ¿Se puede tratar con medicamentos?
En la actualidad no existe un tratamiento específico para el síndrome del impostor, pero las personas pueden buscar la ayuda de un profesional de la salud mental si tienen preocupaciones sobre el impacto en su vida. Los casos más graves, con cuadros de ansiedad y depresión pueden estar asociados a otras enfermedades, por lo que lo mejor es siempre consultar con un profesional cualificado.
5. ¿Quién puede sufrirlo?
Cualquier persona, no importa la edad, raza o profesión. Nadie está exento de experimentarlo.
6. ¿Hay distintas “manifestaciones” del síndrome del impostor?
La Dra. Valerie Young, una de las mayores expertas en el síndrome del impostor, desarrolló cinco tipos básicos para describir las diferentes formas en que tiende a manifestarse:
- El perfeccionista: el enfoque principal del perfeccionista es cómo se hace algo y cómo resulta. Si hay un pequeño defecto, ven todo el esfuerzo como un fracaso.
- El experto: se centra en lo que sabe o puede hacer. Como esperan saberlo todo, pueden sentirse avergonzados cuando no lo saben.
- El solista: este tipo de síndrome del impostor se caracteriza por alguien enfocado en quien completa una tarea, y necesita que sea ellos y solo ellos. Debido a que el solista piensa que necesita hacer todo solo, puede sentir que ha fallado si necesita pedir ayuda.
- El genio natural: mide el éxito por la rapidez y facilidad con la que logran hacer algo. Si necesitan trabajar en una nueva habilidad, se sienten fracasados.
- La “superpersona”: le importa mucho el poder llevar a cabo muchos roles diferentes, y quedarse cortos en cualquier frente los hace sentir mal porque esperan poder y deber poder manejarlo todo.
7. ¿Han aumentado los casos o se han agudizado con la pandemia?
Los psicólogos afirman que es normal el que podríamos estar notando más sentimientos de inseguridad del tipo del síndrome del impostor; es una respuesta perfectamente natural a lo que hemos pasado durante la pandemia. Cada vez que estamos en un nuevo rol, enfrentamos una nueva serie de desafíos, enfrentamos una situación de alto riesgo o simplemente nos encontramos fuera de nuestra zona de confort, hay mucha presión para alcanzar un buen desempeño. Eso puede desencadenar estos sentimientos de impostor de “No soy lo suficientemente bueno para hacer esto”.
8. ¿Cómo lidiar con el síndrome del impostor?
La buena noticia es que el síndrome del impostor no es una condición clínica. Y si estos sentimientos te están frenando, ya sea durante una pandemia o en cualquier otro momento, reconocer estos sentimientos y cambiar tu respuesta hacia ellos puede ayudar.
- Normaliza tus sentimientos de impostor: Es normal tener dudas (o sentirse como un impostor) cuando te adentras en una nueva situación o te enfrentas a un nuevo desafío.
- Replantea tu forma de pensar: debes ser consciente de la conversación que estás teniendo contigo mismo en tu cabeza y replantearla. Concéntrate en las habilidades y experiencias que tienes y que te hacen capaz y competente. En lugar de pensar que no tienes ni idea de lo que estás haciendo, repítete a ti mismo: “Sé mucho y lo que no sepa, puedo aprenderlo.”
- Realiza un seguimiento de tus éxitos: mantén un registro de tus logros y éxitos y luego revisa la lista siempre que sea necesario.
- Valora el cuidado personal: debes pensar de manera consciente y sistemática sobre los hábitos que debes adoptar para sentirte con energía y confianza. ¿Cuáles son las actividades que te reponen? ¿Qué te permite desconectar? ¿Qué te hace feliz?
- No lo hagas solo: tener un equipo a tu alrededor que pueda respaldarte y recordarte tus éxitos y tu valía cuando lo necesites es fundamental. Habla con otros y cuéntales que estás luchando contra el síndrome del impostor. Te asombraría saber la cantidad de gente que está pasando por lo mismo. Ayudémonos unos a otros. Y si los sentimientos asociados a tu síndrome del impostor son intrusivos o te causan angustia, busca la ayuda de un experto profesional en salud mental. Ir a terapia es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida, de hecho un emprendedor (o cualquier persona, se dedique a lo que se dedique) debería tener siempre tres personas a su lado: un amigo, un gestor/contable y un terapeuta.
- No dejes que los miedos y los sentimientos de impostor te detengan: recuerda que si el síndrome del impostor te detiene, hace que te sientas pequeño o te quema, todos pierden. A veces tienes que salir de tu propio camino, no solo por ti, sino por tu negocio, tus clientes, tu comunidad o tu familia y amigos.
La autoconciencia y la autoaceptación son claves
El síndrome del impostor puede tener un precio muy alto incluso en los profesionales de más éxito y, si no se controla, tiene el potencial de descarrilar tu carrera. Lo bueno es que el síndrome del impostor se puede superar. Estas preguntas pueden ayudarte a desarrollar la autoconciencia y la autoaceptación necesarias para hacer precisamente eso, salir adelante.
Si te sientes de alguna de las formas descritas en este artículo, ya sea en tu vida personal o laboral, y te gustaría tener una conversación, no dudes en ponerte en contacto.